REDES DE ESCUELAS PARA LA EVALUACIÓN Y EL CAMBIO EDUCATIVO

 

Álvaro Marchesi

 

CAMBIO EDUCATIVO Y EVALUACIÓN DE ESCUELAS

Las rápidas y profundas transformaciones que está viviendo la sociedad exigen al sistema educativo y a las escuelas una permanente actitud de actualización y renovación. Sin embargo, lo que se constata habitualmente es que los ritmos de cambio en la sociedad y en la educación están desfasados, siendo los primeros más rápidos que los segundos. De ahí la importancia de que los cambios que se impulsen en la educación utilicen las estrategias adecuadas.

Los cambios eficaces y duraderos no suelen proceder de iniciativas parciales y aisladas sino que exigen enfoques globales, sistémicos, interactivos y contextualizados. Las investigaciones sobre las escuelas eficaces (Mortimore, 1998) han destacado la importancia de una perspectiva multidimensional para comprender la realidad de las escuelas. Un enfoque de estas características debe ser capaz de analizar los procesos de la escuela, el impacto y el reconocimiento de la tarea del director, la coordinación entre los maestros, la enseñanza en el aula, los progresos educativos de los alumnos y la valoración de los padres, de los maestros y de los alumnos sobre el funcionamiento de su escuela.

 

Junto a estos factores, que dependen en gran medida de la acción del equipo de profesores de la escuela, existe otra dimensión que condiciona profundamente la labor educativa: el contexto sociocultural. Su influencia en los resultados académicos que obtienen los alumnos ha sido ampliamente destacada (Sammons et al. 1994). Como señalan de forma directa e impactante Mortimore & Whitty (1997), el factor individual más significativo que diferencia a las escuelas con mayor éxito académico es que solo una pequeña parte de sus alumnos proceden de hogares en situación de desventaja social. Por ello, las evaluaciones de las escuelas que no tienen en cuenta el nivel inicial de los alumnos y su contexto sociocultural ofrecen una información sesgada que no hace justicia a la realidad de cada escuela. Pero incluso si estos factores se tienen en cuenta y se estudia el valor añadido de la escuela (Goldstein & Thomas, 1995), existe el riesgo de obtener una visión limitada de la realidad de la escuela. El contexto sociocultural no solo influye en los resultados académicos de los alumnos, sino también en la cultura de la escuela, en las expectativas de los profesores, en sus relaciones con las familias y los alumnos, en el estilo de liderazgo necesario y en el esfuerzo necesario para impulsar programas de cambio.

El cambio educativo exige una evaluación permanente sobre la situación de cada escuela. Pocos maestros dudan de su importancia y de su utilidad. Sin embargo, muchos desconfían de cómo se está llevando a la práctica. Las tensiones que existen en la evaluación, fiel reflejo de las que están presente en el ámbito educativo, alimentan la desconfianza hacia ella. La evaluación es un factor imprescindible para orientar el cambio en las escuelas pero al mismo tiempo hay que tener en cuenta otras condiciones directamente vinculadas a la superación de las dificultades detectadas: la situación del profesorado, los sistemas de inspección y de asesoramiento y los recursos disponibles. Estas condiciones, a su vez, deben estar presentes en el momento de elegir un determinado sistema de evaluación.

 

Las páginas siguientes desarrollan de forma sintética estas cuestiones: los dilemas de la evaluación, los modelos aplicados y el valor de las redes de escuelas como estrategia poderosa para la evaluación y el cambio educativo.

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